Llevo un poquito más de un año con este blog y sinceramente, no he conseguido nada. Suena “fuerte” y bastante decadente, pero tampoco es que a busque algo. A lo que me refiero es que esto es algo netamente mío y a diferencia de lo que puede llegar a pensar la gente, me agrada la idea de subir mis propias cosas, experiencias, pensamientos.

He estado pensando en un montón de ideas para este sitio y creo que ahora no es el momento de hablar de esto, pero si de escribir la “última” reseña “formal” para este sitio.

Como que me quedan muchas reseñas por escribir, pero me parece digno de un buen final escribir sobre el último restaurant al que fui y que me dio una grata, pero extraña experiencia. Con esto nos referimos a“Solo Carnes & Aquarium”.

Personalmente NUNCA había escuchado sobre“Solo Carnes & Aquarium”, por lo cual cuando se dio la posibilidad de ir, me pareció llamativo por el nombre (principalmente porque me considero carnívoro y porque tengo un acuario) y porque toda experiencia nueva me parece llamativa (por lo menos en el ámbito de probar lugares).

Ubicado en las Lomas de San Sebastián ya me parecía bien. Básicamente porque la gran mayoría de los locales que se encuentran en ese sector, son de muy buen nivel y ofrecen buenos productos.

Hagamos esto simple.

Reservamos (creo) con un día de anterioridad y todo bien. Domingo 13:30 horas y llegamos sin mayor novedad. A simple vista por fuera, no me llamo mucho la atención, “nada del otro mundo” pero una vez que entramos, encontré que el local por fuera no se dimensiona lo grande que es. Amplio, espacioso, pulcro y elegante, con una amplia variedad de botellas a la vista. Como siempre salimos a almorzar temprano en mi familia, estamos acostumbrados a que en los locales tengan muchos clientes y esta no era la excepción.
Nos recibieron de forma muy cordial y nos llevaron a nuestra mesa.

Hasta el momento todo muy bien.

Disculpen lo precario de mi vida, pero lo primero que me llamo la atención cuando nos atendieron en la mesa, es que la carta del restaurant es a través de una tablet.

¿Novedoso?
¿Siútico?
¿Útil?
¿Transgresor?

El tiempo lo juzgara.

Personalmente, encuentro que es súper útil y dinámico, pero el punto es que no toda la gente esta familiarizada con la tecnología, pero igual es una forma rápida y real de ver lo que nos ofrecen.

Yo pedí Jabalí a la parrilla con verduras glaseadas acompañado de papas a la crema ácida.
Leerlo suena exquisito y tiene toda la razón. Mi expectativa era alta, porque nunca había comido Jabalí. Una vez fui a un restaurant en donde promocionaban el local con este tipo de carne y no quedaba. En este caso, como  no sabia a lo que iba a este local y ver que había jabalí, fue obvio que iba a pedir esto.

Para hacer más amena la espera nos tomamos un traguito y como andaba dicharachero, salí de lo tradicional y pedí un Tom Collins y todo súper lolein.

Paso el tiempo justo entre amenizar con un traguito, la buena conversa y la expectativa entre probar un nuevo restaurant.

Llego el plato y lo que más me gusto es que no tenia tanta faramalla. Una buena cantidad de carne y una fuente con las verduras glaseadas (que incluía nueces). Vamos directo al grano.
Sabrosa la carne de jabalí. Muy bien cocida, no tengo punto de comparación pero de sabor estaba 10/10. Muy magra. Una grata experiencia. Además destacaría que la porción de carne era precisa, en el sentido de que no era ni mucho ni muy poco. Creo que las papas con crema ácida fueron una buena combinación con la carne de jabalí, aunque en realidad seria una buena mezcla con cualquier tipo de carne (es mi opinión personal).

Cuando pedimos nuestros platos, también pedimos una botella de vino, indicándole al mesero que la queríamos para acompañar nuestros platos.

Esto nunca paso, se demoraron mucho en llegar pese a que le recordamos al mesero 2 veces.

Todo bien en cuanto al plato, pero el problema fue con la atención. No fue que nos trataran mal, el problema fue otro. Para empezar, el mesero que nos atendió, nunca más apareció en la mesa y con el paso del tiempo, el local se empezó a llenar, por lo cual no nos pescaron nunca más. Por ejemplo nos retiraron los platos y nos preguntaron si queríamos postre. Todo bien ahí. Yo elegí brownie con helado de vainilla justo a un café expreso, con la premisa de que el café era para acompañar el postre.
Volvió a pasar lo mismo. El postre lo trajo otro mesero que no tenia idea del café que habíamos pedido. Esperamos, esperamos y le volvimos a recordar al mesero. Pasaron más de 10 minutos desde que nos trajeron el postre a nuestra mesa hasta que nos trajeron nuestro café, el cual para peor, venia tibio por no decir casi helado.

Mal ahí. Ensucian la gastronomía de un local solo por el hecho de no dar abasto con tantas mesas. De hecho me fije en mesas en donde en todo el rato que estuvimos almorzando no les llevaron el plato. Mal ahí. Lo digo porque tampoco es un local “barato” y es lo mínimo que uno espera. Tampoco digo que porque uno este pagando nos tengan que tratar con guante blanco. Lo que digo es que si tu vas a un restaurant lo mínimo es que todo este acorde al local y es de sentido común que uno va a almorzar a un restaurant teniendo un margen de tiempo de espera.

No les miento que desde que pedimos la cuenta hasta que nos la trajeron, habrá pasado unos 30 – 45 minutos. No nos desagrado porque estábamos haciendo sobremesa. Me dio la impresión de que los meseros no tienen asignadas las mesas, porque de verdad que nos atendieron varios meseros y solo éramos 3 personas.

Me voy con una sensación extraña, porque la comida la encontré muy rica y de categoría, pero la atención muy lenta. No digo que mala, en el sentido de que se equivocaran con los platos o hubiéramos tenido un problema con los meseros, sino que todo se demoro mucho a medida que iba llegando mas gente al local. Raro. Es domingo, me imagino que como local saben cuanta gente tienen estimada por día y que no estén preparado para esto, es realmente triste.

Vayan con tiempo y vea bien la carta. Hay platos que están un precio normal o acorde, pero existen platos que simple y llanamente bordean en la locura (Por ejemplo una copa de Coñac Francia X.O. costaba más de $40.000, es el que más recuerdo, pero con los platos pasa lo mismo).