La cita era el domingo a las 13:30 horas en Chiguayante. Para alguien que vive en Talcahuano, es un poco más lejos de lo normal (tampoco nada terrible) pero igual estaba nervioso porque hace mucho tiempo que no iba a comer a Club de Toros. Este local es especialista en carnes y siendo sinceros, muchas veces las carnes que he comido ahí, esta ha estado a un 100%, pero no iba hace mucho tiempo por todo lo contrario, porque las ultimas veces que habíamos ido, la carne no había estado a la altura y de hecho, a mi papá una de las ultimas veces simple y llanamente la carne le salió de frentón, mala.

Nos llegaron los rumores de que Club de Toros “había vuelvo a ser bueno” y por lo mismo, decidimos ir.

Para mí, salir a comer es un acto sagrado, en donde todo debe estar a la altura y nada puede fallar.

¿Cómo me abra ido en esta ocasión?
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En realidad lo dudo, pero de todas formas igual lo hare.

Para alguien tan plebe y c3 como yo, que no tiene auto y tiene que ir a todas partes en micro, ir a Club de Toros es algo bastante cómodo, ya que queda cerca del centro de la ciudad y la micro te deja en las mismas puertas del recinto.

Entrar a Club de Toros siempre me ha llamado la atención. Principalmente porque tiene una recepción bastante ABC1 y una sala para niños al lado de esta. Siempre he escuchado que antes de ser Club de Toros, este local era una discoteca y creo que es probable porque tiene un segundo piso en donde ahora hay mesas y al medio del local, donde debería ser la pista de baile, hay un fogón bastante grande que da un calor bastante acogedor. Entras y encuentras a la recepcionista que te pregunta si tienes mesa o no, si tienes reserva te lleva a tu mesa y todo bien.

Menciono esto de la recepcionista, porque pocos son los lugares que tienen este tipo de trabajadores. Me refiero a que me parece una idea bastante atinada, porque los meseros siempre están atentos a tú y te atienden de muy buena manera.

De hecho este tema lo he conversado en varias ocasión. Todos los locales deberían tener a ese recepcionista que aparte de recibirte, pasara por tu mesa preguntando si todo esta bien, no como lo hace un mesero que anda con muchas cosas en la cabeza, mientras que la idea de la recepcionista es que solo estuviera preocupado en como se están sintiendo los clientes.

Volviendo a Club de Toros, todo va bien. De hecho, de todas las veces que he ido con mi familia, SIEMPRE nos ha tocado la misma mesa. Algo sin importancia pero que me llama mucho la atención.

He comido parrilladas y carne. Las parrilladas tienen la misma dinámica como todos estos restaurantes, pero la carne tiene la modalidad de buffet en donde pagas esto y puedes ir a buscar tu acompañamiento las veces que quieras. Me parece una buena opción, porque en general los productos que tienen ahí, son de una calidad bastante decente, aunque siento que esta vez, tenían menos acompañamientos que antes. Independiente de esto y adelantándome a mi relato, yo acompañe mi carne con vegetales salteados, choclo con salsa blanca y una porción de papas fritas. Todo bastante rico.

En mi mesa pidieron entrecot y creo que no lo trabajan. Después pidieron entraña y se habían agotado, así que pidieron lo mismo que yo, bife chorizo.

Cabe destacar que la mesera que nos toco, fue muy preocupada, agradable, rápida y no sé equivoco. Punto extra acá, porque de verdad hizo muy agradable la estadía.

Las carnes llegaron bastante rápido y resumiendo, todo estuvo bastante bien. En mi mesa, a todos les gusto. A mí me pareció más que bien, pero no a la altura de veces anteriores en donde ha estado de primer nivel. No quiero decir que la carne estuvo mala, de hecho estuvo bien, pero muchas otras veces que he ido a estado en nivel alto.

Independiente de esto, valoro este local, porque todo es parejito (en el buen sentido de la palabra).

Buena atención, música en vivo a un volumen agradable, tiempo de entrega rápida, te esperan con esas mini sopaipillas con chancho en piedra que es bastante agradable y a cualquier le abre el apetito.

Terminamos de comer y pedimos postre. Yo había probado varias veces el “Reina Sofía” que es una crema helada de frambuesa, con merengue  en un bizcocho (suena fome, pero de verdad es súper rico), así que esta vez pedí “Dulce al Cucchiaio” que para mí (disculpen mi ignorancia) era una especie de bizcocho mojado con salsa de frambuesas (la carta decía que tenia “sabayón”, que no tengo idea de lo que es).

Íbamos a pedir un trago de bajativo, pero la mesera nos ofreció whisky. Le preguntamos si tenia Jack Daniel’s y nos dijo que no, pero de igual forma nos trajo. PUNTO EXTRA AHÍ, de hecho nos trajo 2 veces y esto se valora, no necesariamente en la propina para la mesera (Lo cual si se cumplió), pero se valora lo jugada de la mesera.

En resumen, un muy bonito local, muy atención, todo muy agradable, pero para mí, a la carne le falto ese que se yo. Puede haber sido el día, pero esto no es más que una opinión, ya que el resto de mi mesa, se fue muy feliz y sin criticar nada de la carne.

De todas formas, totalmente recomendado si es que no ha ido nunca. Hágase su propia opinión y me cuenta, pero yo felizmente volvería a ir.

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