Hace 2 año que sentí el llamado de Dios en el cual me decía que debía encontrar la mejor torta amor de Concepción, por lo cual me atrevería a decir que desde ese momento (o incluso antes) empecé a  realizar la autodenominada “Ruta de la torta amor”.

Es una tarea sacrificada y a veces un tanto fome, porque cada vez que tengo la posibilidad de comer algo dulce, debo pedir este exquisito pastel.

He tenido altos y bajos a lo largo de mi vida como embajador de la “Ruta de la torta amor”, pero no tiene sentido que les hable de mis experiencias pasadas, porque tampoco recuerdo mucho de todos los lugares que probado (han sido varios te diré), solo lo puedo resumir como una ardua tarea que se ha visto refrejada en mi notorio sobrepeso. Por el momento, cuando me dicen “torta amor” es algo complicado, porque es una tarea que debo cumplir, cueste lo que cueste.

En esta oportunidad se dio nada más. No es que estuviera buscando comer algo dulce (aunque siempre es buen momento para comer un trocito de torta amor), pero ya que estábamos en esa, no tuve otra opción, por lo cual por un tema geográfico, fui a L’angolo, precisamente al ubicado en calle Barros Arana (frente a la plaza de armas de Concepción). Un tremendo local de 2 pisos. Gigante. Amplio, pero muy sobrepoblado en cuanto a mesas. De hecho hay mesones acolchados que en su momento estaban bien, pero cada vez han puesto más mesas, por lo cual puedes escuchar lo que está conversando la mesa de al lado (esta fue la oportunidad en donde una familia escuchaba el quiebre amoroso de su hijo pre – adolescente).
Pese a que es un lugar gigantesco, siempre está lleno y muchas veces hay que esperar una mesa para poder servirte algo, por lo cual si no andas con mucho tiempo, no es muy recomendable en ese sentido. Una vez resuelto esto de encontrar lugar y ser atendido al paso de unos minutos, pedí mi trozo de torta amor y mi espresso doble (no existía otra posibilidad en mi fofita mente).

Siendo honestos, muchas veces en el pasado en la cual he comido en esta institución de Concepción, las tortas en general eran mucho más que aceptables. De hecho es conocido en la región por sus tortas, pero para mí mala suerte las 2 últimas veces que he ido a  L’angolo, si bien no ha sido una mala experiencia, los platos que he comido (una hamburguesa y ahora la torta) no han estado a la altura de un local como al que uno lo asocia, a ese prestigio que uno asimila cuando le dicen L’angolo.

Si bien el plato en comparación a algunas cafeterías de Concepción era abundante y tenía una muy linda presentación, a la torta le faltaba ese que se yo.

En lo personal a mí me gusta la masa de la torta de hoja un poquito más gruesa y crocante. Esta no es la ocasión. Son de esas hojas muy finitas, pero a diferencia del otro tipo de hoja, es mucho más fácil de cortar. Nada mal ahí, eso es cosa de gustos. Independiente de eso, siento que si bien no era una torta de mal sabor, era una torta genérica. Cumplía sus funciones, pero no sobresalía por sobre ninguna torta que haya comido antes. Es una más, un número más de la lista y lo más probable es que si bien venden torta amor, porque es una torta muy famosa para todos, porque la mayoría del mundo la conoce, no debe ser el caballito de batalla de L’angolo y se nota. Triste, porque teniendo todo para poder realizarlo, hacen un producto que cumple con el cometido, pero sin sobresalir, con un sabor parejo y (insisto) genérico.

Como será que ni el café estaba rico, cosa extraña, porque tomarse una tacita de Lucaffé es ideal para estas ocasiones.

No me fui triste ni nada por el estilo, pero si con la idea de que la próxima vez que vaya a L’angolo  me arriesgare a probar otro tipo de torta, porque tengo la fe y convicción de que las tortas de L’angolo no son famosas porque sí y que solo las últimas experiencias que he tenido, no han estado a la altura.

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